TRADUCTOR TRASLATOR 譯者 TRADUCTEUR

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Mostrando entradas con la etiqueta TEORÍA Y DESARROLLO LITERARIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TEORÍA Y DESARROLLO LITERARIO. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de mayo de 2020

EL LENGUAJE MÍMICO CONVERTIDO EN ARTE: EL MIMO


BIP , el personaje
El lenguaje mímico exige el máximo esfuerzo en la utilización del lenguaje corporal y expresivo: se trata de establecer la comunicación a través de la gesticulación y el uso del cuerpo, una de las características propias del drama como producto artístico. Hoy, se considera importante la educación del lenguaje corporal. Marcel Marceau logró hacer de la pantomima un verdadero arte.

     La distinción como el mejor mimo del mundo la logró con su personaje Bip; se dice que Marceau podía interpretar diversos aspectos de la naturaleza humana en pocos minutos mejor de lo que lo haría un novelista en todo un volumen.


     La capacidad innata del hombre de establecer comunicación con los demás, se puede expresar a través de tres formas diferentes: el lenguaje gráfico, el lenguaje mímico y el lenguaje articulado (oral o escrito). No se puede establecer con exactitud como evolucionó el lenguaje humano hasta adquirir la complejidad del lenguaje articulado que sin duda fue un paso gigantesco en el proceso evolutivo y existen muchas teorías al respecto.

martes, 21 de enero de 2020

LA POESÍA DE GABRIEL ESCORCIA GRAVINI, EL BARDO DE LA MUERTE

GABRIEL ESCORCIA GRAVINI
La llamada necropoesía fue cultivada con mucho éxito por el poeta de Soledad, Atlántico Gabriel Escorcia Gravini (1892-1920). Sufrió de lepra desde niño y su familia lo aisló en una habitación construida en el fondo de un inmenso patio.
Su obra más representativa, reconocida y elogiada por la crítica es "Laurina Palma o La Gran Miseria Humana", poema que transcendió el ámbito estrictamente literario cuando el maestro Lisandro  Meza en el año de 1975 le agregó ritmo y son convirtiéndola en uno de los icónos de la música vallenata. El poema ha sido ampliamente estudiado y difundido. Además del mencionado poema, el autor escribió una prolífica obra que en parte se perdió en un incendio luego de su muerte. Sin embargo, se conservan muchos poemas entre los cuales destacamos: "El gallo chino", "El esqueleto humano", "La muerte y el destino", "El amante de una sombra", "La carta de un suicida".


"LAURINA PALMA O LA GRAN MISERIA HUMANA"


Una noche de misterio,
estando el mundo dormido,
buscando un amor perdido,
pasé por el cementerio.
Desde el azul hemisferio
la luna su luz ponía
sobre la muralla fría
de la necrópolis santa,
en donde a los muertos canta
el búho su triste elegía.

La luna sus limpideces
a las tumbas ofrecía,
y pulsaba el aura umbría
el arpa de los cipreses.
Y aquellas mil lobregueces,
de mi corazón hermanas,
me inspiraron, y, con ganas
de interrogar a la Parca,
entré a la glacial comarca
de las miserias humanas.

Acompañado del cierzo,
los difuntos visité,
y en cada tumba dejé
una lágrima y un verso.
¿Estaba allí de perverso
entre seres no ofensivos?,
¿Fui a perturbar los cautivos
en sus sepulcros desiertos?
¡No! fui a buscar a los muertos
por tener miedo a los vivos.

La noche estaba muy bella
y el aire muy sonoro,
refulgente dalia de oro
semejaba cada estrella.
Y la brisa sin querella,
por ser voluble y ser vana,
en esa mansión arcana,
corría llena de embelesos,
poniendo sus frescos besos
en la gran miseria humana.

La luna seguía brillando
en el azul de los cielos,
y las nubes con sus velos
sin miedo la iban tapando.
Y en procesiones pasando
por la inmensidad secreta,
iban, y la brisa inquieta
retozaba en el saúz
que emperlaba con su luz
Diana, la novia del poeta.

La luna que Diana es,
en aquella hermosa noche
se abrió como el áureo broche
de una flor de esplendidez.
Sentí vacilar mis pies
en tan lúgubre mansión,
y me senté en un panteón
con la lira en una mano,
como un revuelto océano
temblaba mi corazón.

Bajo de un ciprés sombrío
y verde cual la esperanza,
con su fúnebre asechanza
estaba un cráneo vacío.
Y sentí pavor y frío
al mirar la calavera
pareciéndome en su esfera
que se reía de mí,
y yo de ella me reí
viéndola calva y tan fiera.

Dime, humana calavera,
¿Qué se hizo la carne aquella
que te dio hermosura bella
cual lirio de primavera?
¿Qué se hizo tu cabellera
tan frágil y tan liviana,
dorada cual la mañana
de la aurora al nacimiento?
¿Qué se hizo tu pensamiento?
¡Responde, miseria humana!

Calavera sin pasiones,
di, ¿Qué se hicieron tus ojos
con que mataste de hinojos
a idílicos corazones,
que repletos de ilusiones
te amaron con soberana
pasión que no era villana?,
y en estas horas tranquilas
¿Qué se hicieron tus pupilas?
¡Contesta, miseria humana!

Aquí donde no hay tropel,
calavera sin resabios,
di, ¿Qué se hicieron tus labios
tan rojos como un clavel,
y dulces como la miel
de la campiña romana?;
¿Esos tus labios de grana
llenos de pasión mentida,
qué se hicieron en la vida?
¡Responde, miseria humana!

Calavera a quien feliz
besa la luna de plata,
di, ¿Por qué te encuentras ñata
si era larga tu nariz?
¿Dónde está la masa gris
de tu cerebro pensante?
¿Dónde tu bello semblante
y tu mejilla rosada,
que a besos en noche helada
quiso comerse un amante?

Aquí donde todo es calma,
contesta, cráneo vacío;
¿Qué se hizo tu poderío?
¿Qué fue de Laurina Palma?
¿Qué del placer de tu alma
te dio el amor un día?
Tu altivez, tu bizarría,
tus sonrisas que mintieron,
dime, dime, ¿Qué se hicieron?,
¡Oh calavera sombría!
A mis interrogaciones
el cráneo blanco callaba
mientras la luna alumbraba
sarcófagos y panteones.
Y dije sin aflicciones:
si eres el cráneo de aquella
que en la vida sin querella
me despreció con desdén,
¡Despréciame ahora también!
¡Eclipsa otra vez mi estrella!

Estamos en la mansión
de la austera realidad.
¿Qué se hizo la liviandad
que tenía tu corazón?
¿No respondes?, mudos son
tus labios que pronunciaron
cosas que ya se tornaron
en pálidas flores muertas,
cosas que no siendo ciertas
a mi pobre alma mataron.

Aquí en esta soledad
que sólo cruza el cocuyo,
dime ¿Qué se hizo tu orgullo,
tu amor y tu vanidad?
¿Qué se hizo tu potestad
de persona soberana
y mentirosa y galana
que ostentó tanta belleza?;
¿Y qué se hizo tu grandeza?
¡Responde, miseria humana!

Vanidad de vanidades
solamente son tus galas,
¡Oh mariposa sin alas!,
llora si, tus liviandades.
Las áticas realidades
te circundan con profundo
marasmo, donde infecundo
es el amor que iluminan.
¡Es aquí donde se terminan
las vanidades del mundo!

Aquí en este camposanto
se terminan los amores,
las alegrías, los dolores,
el poderío y el encanto;
cesa en los ojos el llanto
y el mundo vivo suspira;
aquí no llega la ira
de la muchedumbre inquieta;
aquí se termina el poeta
y se enmudece la lira.

En este mundo hedonista,
de egoísmo y de censura,
tan sólo la sepultura
es la que no es egoísta.
Ella recibe humanista
al santo y al condenado,
al pobre, al acaudalado,
al perverso, al bueno, al caco,
al honrado, al gordo, al flaco,
al bruto y al ilustrado.
Al rodar el ataúd
en la hueca sepultura
se igualan en línea oscura
el crimen y la virtud.
Y en eterna laxitud
queda todo movimiento;
lanza gemidos el viento
y la soledad aterra
y medran sobre la tierra
los cráneos sin pensamiento.

Aquí en este triste erial
donde sucumbir es ley,
el esqueleto de un rey
al de un esclavo es igual.
Aquí al toque funeral
de la sonora campana
queda la cabeza cana
como la de negro pelo,
y ñata dando recelo
es la calavera humana.

Aquí en este entristecido
y lúgubre camposanto
termina del vate el canto,
y del músico el sonido;
del pintor el colorido,
y de su cerebro el foco
se consume sin sofoco,
y sólo queda el recuerdo.
Aquí tanto vale un cuerdo,
como lo que vale un loco.

Todo corazón se aterra
al llegar a esta mansión
viendo clavar el cajón
que se comerá la tierra.
Cuando una tumba se cierra
el alma gime angustiada,
pero esa humana bandada
que a otro viene a sepultar,
mañana en este lugar
será polvo ¡Será nada!

En esta mansión glacial
donde lo fatuo refleja,
se pudre la carne vieja
como la carne jovial;
aquí el necio se hace igual
al urbano de ilustrada
sociedad civilizada,
y aquí la diosa riqueza
es igual a la pobreza.
¡Todo aquí es polvo y es nada!

Y dijo la calavera:
¡Aquí en este camposanto,
se perdió todo mi encanto
con que vanidosa era.
Se acabó mi cabellera
que en un tiempo fue enflorada,
y mi mejilla rosada
como gasa de arrebol;
mis ojos que envidió el sol,
aquí se volvieron nada!
Tan sólo el dolor es fuerte
la vida es vano capullo,
yo vi acabarse mi orgullo
bajo el peso de la muerte.
Ya todo es materia inerte,
y en este triste lugar
se tiene que terminar
el genio que esplendor tiene
y melancólico viene
las tumbas a visitar.

Llorar en estos desiertos
es una cosa muy vaga
porque el llanto nada paga
ni resucita a los muertos,
que de paños recubiertos
están en la loza fría;
aquí en un tétrico día
cae el que peca, el que no peca.
Así, haciendo horrible mueca,
la calavera decía.

Aquí está la gran verdad
que sobre el orgullo pesa;
aquí la gentil belleza
es igual a la fealdad;
aquí acaba la maldad
y la bondad apreciada;
aquí la mujer casada
es igual a la soltera,
me decía la calavera
con una voz apagada.

Yo soy el cráneo de aquella
a quien le cantaste un día,
poemas que no merecía
porque no era así tan bella,
como la primera estrella
del Oriente o el tulipán
al que las auroras dan
el rocío que se deslíe.
Aquí el que de mi se ríe
de él mañana se reirán.

Yo escuchaba aquella cosa
y lleno de horrible espanto
salí de aquel camposanto
como veloz mariposa.
La luna pura y radiosa
vertió su lumbre fugaz,
y la calavera audaz
dijo al mirarme correr:
¡Tú aquí tienes que volver,
y calavera serás!

Ante razón tan sentida,
sentí por el cuerpo mío
un extraño escalofrío
casi perdiendo la vida.
Con el alma entristecida
volví a mi celda cristiana,
meditando que mañana,
por firme ley de la Parca,
debo habitar la comarca
de la gran miseria humana


Ofrecemos a nuestros lectores la versión del poema declamada por el costarricense Alfredo Monge Del Valle
 

martes, 26 de marzo de 2019

LOS MOVIMIENTOS LITERARIOS

¿Se pueden equiparar los conceptos de escuela literaria y movimiento literario? Creemos que no. Son conceptos absolutamente diferentes
El concepto de "movimiento literario" está referido a un desarrollo literario efímero que responde a una perpectiva muy puntual propia de una situación igualmente concreta. Por ello,  no cumple con los requisitos exigidos para ser denominado "escuela literaria; generalmente posee características de dos escuelas diferentes, es decir, que un movimiento literario se constituye en una transición entre dos escuelas literarias.
Estos desarrollos aparecen por vez primera hacia el final de la época medieval; entre ellos, podemos mencionar: El humanismo y el barroco que se encuentran ubicados entre el Clasicismo y el Neoclasicismo; el realismo, el naturalismo, el parnasianismo, el simbolismo y el costumbrismo, entre el Romanticismo y el Modernismo. Los movimientos vanguardistas, después de modernismo. Entre sus características podemos mencionar: son movimientos de transición, no tienen carácter universal, no poseen ideales estéticos claramente definidos, generalmente son locales; son fugaces, con poca extensión en el tiempo.

viernes, 22 de marzo de 2019

TÉCNICAS NARRATIVAS CONTEMPORÁNEAS



Desde principios deL siglo XX, el arte narrativo. Como otras manifestaciones de la cultura y el arte, ha vivido hondas transformaciones. Es imposible estudiar aquí a todos los novelistas que se han distinguido en tal proceso. Siguiendo a una crítica unánime, es indispensable destacar a cuatro: Proust, Kafka, Joyce y Faulkner.
 
Marcel Proust (1871-1922) ocupa un primerísimo puesto en la historia de la novela, gracias a su ingente obra “En busca del tiempo perdido”, que constituye una culminación y, a la vez, una superación de la novela psicológica del XIX, con decisivas novedades estructurales. “Á la recherche du temps perdu” se compone de quince volúmenes en la edición original (1913-1927). Su autor, enfermizo y dotado de una sensibilidad agudísima, reconstruye en miles de páginas toda una vida y todo un mundo. Se diría que la novela es, para él, “un espejo que se pasea a lo largo de la memoria”. Proust lleva al extremo la introspección y el autoanálisis, a la vez que aplica una inusitada capacidad de observación en unas descripciones magistrales por su minuciosidad y sutileza. Pero, por otra parte, opera una transfiguración poética de la realidad, gracias a la hondura lírica de sus imágenes. Y, además, desborda lo puramente narrativo para incluir reflexiones psicológicas y morales que dan aire de ensayo a muchas de sus páginas. Por ello, con Proust, la novela rompe sus fronteras tradicionales para incorporar elementos propios de otros géneros. Otra novedad de su estructura es la libertad con que se suceden las evocaciones, ajenas muchas veces al orden cronológico. Por último, es inconfundible su estilo, basado en una frase larga, sinuosa, cuyos meandros se pliegan a los rincones de la memoria o de una realidad siempre compleja. Con todo ello, Proust iniciaba la transformación de la narrativa, dotada de nuevos horizontes y nuevos poderes.

 Sin duda, nadie ha ido más lejos por las vías de la experimentación narrativa que James Joyce (irlandés, 1884-1941). En su última obra, “La vela de Finnegans”, intento incluso un nuevo lenguaje, en franca ruptura con la lengua inglesa. Entre sus primeros libros, figuran la colección de relatos titulada “Dublineses” (1914) y la novela “Retrato del artista adolescente” (1916), de la que tenemos una memorable traducción de Dámaso Alonso. Pero su gloria se debe a “Ulises” (1922). “Ulises”, que cuenta un día en la vida de Leopold Bloom en Dublín, es una audaz transposición de “La Odisea”. El héroe clásico queda convertido en el nada heroico protagonista; la fiel Penélope será Molly, su esposa infiel; el episodio de Circe transcurre en un burdel; el de Eolo y los vientos, en la redacción de un periódico; el de los Cíclopes, en una taberna, etc. Es una sistemática destrucción de mitos que, a la vez, revela una agria concepción de la humanidad. Por otra parte, la obra está escrita en las más variadas técnicas: narración, debates dialécticos, parodias del lenguaje jurídico, cuestionarios de colegio de jesuitas, monologo interior, etc. Y el estilo presenta multitud de registros y recursos: arcaísmos, cultismos, vulgarismos, onomatopeyas, aliteraciones, juegos fonéticos intraducibles... Pocas veces se han exprimido tanto las posibilidades de una lengua, incluso las habitualmente proscritas. En conjunto, el “Ulises” constituye una absoluta ruptura con la narrativa tradicional, acaso la más profunda revolución jamás realizada en la novela. Su influencia ha sido incalculable (veremos cuanto le debe, por ejemplo, el Martin-Santos de “Tiempo de silencio”.)

William Faulkner (1897-1962) es, sin duda, la máxima figura de la “generación perdida” norteamericana (lost generation), que cuenta con autores de la talla de John Dos Passos, Steinbeck, Hemingway, Scott Fitzgerald, etc. Marcados por los horrores de la guerra del 14 y lucidos ante la crisis de su país, son hombres desengañados y en franca ruptura con los valores de la sociedad. Pero, a la vez, llevaron a cabo, en el periodo de entreguerras, una espléndida renovación novelística. Faulkner se caracteriza, ante todo, por los tonos sombríos con que pinta un mundo en descomposición, el del imaginario condado de Yoknapatawpha (que nos recordaran al Macondo de García Márquez o la Región de Juan Benet). Frente al realismo, adopta un enfoque alucinante, de inusitada fuerza, servido por una extraordinaria capacidad de dar verdad a lo excesivo, lo anormal, lo macabro o lo grotesco. A ello se añade un intenso sentido poético y una prosa admirable. Sus novelas, difíciles, exigen un continuo esfuerzo del lector. El autor nunca explica: se limita a presentar escenas, pero de modo inconexo, sin ponernos en antecedentes sobre los personajes, saltando partes de la anécdota con audaces elipsis, etc. Pero el resultado subyaga. Repasemos algunos de sus títulos y de sus técnicas. “El sonido y la furia” (1929) cuanta una historia desde varios puntos de vista, incluido el de un retrasado mental, y rompiendo el orden cronológico. “Mientras agonizo” (1930) se compone de varios monólogos alternantes. “Santuario” (1931) incorpora aspectos de la novela policiaca, al servicio de una trama terrible. Los cambios de punto de vista, la elusión de acontecimientos y el desorden cronológico son asimismo rasgos de “¡Absalón, Absalón!”. El eco de Faulkner ha sido inmenso en todas las literaturas. En 1949 se le concedió el premio Nobel.

 Entrados los años 50, se desarrolla en Francia el llamado “nouveau roman” (“nueva novela”) que se alza contra las formas narrativas tradicionales y enlaza con los grandes innovadores citados. Entre sus autores y títulos más representativos figuran Alain Robbe-Grillet (“El mirón”, 1956; “La celosía”, 1957), Nathalie Sarraute (“Retrato de un desconocido”, 1956), Michel Butor (“La modificación”, 1957), Claude Simón (“La ruta de Flandes”, 1960), etc. Nos limitaremos a señalar sus principales rasgos comunes. Rechazan la novela portadora de ideas o de intención social, para proclamar la autonomía de la obra literaria. Rechazan asimismo la primacía de la anécdota o la tradicional importancia de los personajes. De ahí que Robbe-Grillet hable de antinovela. El novelista se limita a transcribir comportamientos borrosos, impresiones, objetos (estos son, a veces, más importantes que las personas), con una minuciosidad extrema. No se trata, sin embargo, de objetivismo, pues la mirada de estos novelistas (quienes también fueron conocidos como escuela de la mirada) apunta a la pura subjetividad: solo les interesa lo real en cuanto que revele procesos de conciencia en medio de un mundo en que todo es incierto. El subjetivismo es, pues, rasgo dominante de estas novelas casi siempre difíciles y que, una vez más, requieren una actividad activa del lector. El “nouveau roman”, en fin, no alcanzo cimas comparables a las de los otros autores comentados; sin embargo, nos ha dejado no pocas obras de indudable interés y ha desempeñado un no escaso papel en la aportación de nuevas actitudes narrativas.
 
Aquí, por último, debe tenerse especialmente presente la renovación aportada por la narrativa hispanoamericana. Ahora, dejemos solo constancia de su influjo en España. En los años 60, se produce el llamado “boom” o auge de la novela de allende el océano. El descubrimiento de autores como Cortázar, García Márquez o Vargas Llosa seduce a los lectores españoles, junto al renovado interés por autores más veteranos como Borges, Asturias Carpentier o Rulfo. Todos ellos nos traen nuevos enfoques (la imaginación, el “realismo mágico”, etc.), servidos por nuevas técnicas y por un lenguaje asombrosamente rico. Se trata, según Martínez Cachero, de “una saludable irrupción, riego vivificante para nuestra novelística”. Es, en efecto, fecundísima la lección que los novelistas españoles reciben de sus hermanos de lengua.

Caracterización de la nueva narrativa
Aunque es imposible enumerar todos los rasgos de la nueva narrativa, hay una serie de elementos que se repiten en las obras literarias contemporáneas, que las diferencia de las de otros períodos.

Algunos de estos elementos son:

El quiebre de la cronología narrativa: los hechos narrados no siguen el orden temporal exterior, sino que son presentados por el narrador con total libertad, según el efecto que desee producir en la obra.

La multiplicidad de espacios: el espacio no es único sino que se multiplica. Esta multiplicación muchas veces se corresponde con una diversidad de tiempos, pero también con tiempos coincidentes.

El narrador protagonista, más frecuente que el omnisciente: este cambio del punto de vista de los acontecimientos narrados provoca una nueva y particular visión de los hechos, relatados desde la persona que los está viviendo y no desde afuera. Muchas veces se emplean, también, varios narradores en un texto; de ese modo, un mismo suceso es relatado desde distintos puntos de vista.

La incorporación de lo fantástico, de elementos inexplicables y absurdos que proyectan el texto más allá de la comprensión racional. La razón no es la única vía de acceso a la verdad absoluta (que se cuestiona dentro del relato). Se plantea la inexistencia de una única verdad y se provoca incertidumbre en el lector.

La nueva narrativa y su relación con el lector
Los nuevos narradores proponen un cambio de actitud respecto del modelo de lector y de su literatura. Esta actitud se manifiesta en los siguientes rasgos:

La presencia de elementos humorísticos e irónicos que establecen una relación particular con el lector, pues aparece la necesidad de compartir códigos que no pertenecen a todos, pero que son vitales para la comprensión de la obra.

La preocupación literaria por la relación entre el artista, la obra de arte y el público, que da tema a muchas obras.

La renovación temática y lingüística que provoca el nacimiento de una narrativa fundamentalmente urbana, en cuyos ambientes el lector se ve reflejado y, algunas veces, aparece como protagonista anónimo.

Para encontrar un lenguaje y una estructura que se adecuaran a los cambios ocurridos durante el siglo XX, los narradores experimentaron con formas y técnicas tendentes a una mayor abstracción y al simbolismo. Con ese fin, crearon una nueva convención expresiva que les posibilitó plasmar en sus obras las realidades de su tiempo.

Mientras que los poetas hispanoamericanos se sumaron a la revolución que produjeron las vanguardias, los narradores partieron de la revolución que provocó, en la segunda y tercera década de este siglo, la obra del novelista irlandés James Joyce (1882-1941), quien experimentó al extremo con la estructura y el lenguaje narrativos, especialmente en su novela Ulises (1922)
.
Categorías de lo narrado

Los textos narrativos contemporáneos se conforman sobre la base de ciertas categorías:


  1. La ambigüedad: el lenguaje muestra su polisemia o multiplicidad de significaciones y crea un mundo autónomo a partir de la palabra.
  2. El humor, el lirismo, la parodia y lo fantástico: por medio de estas actitudes se relativizan los valores absolutos y se da una mayor independencia de la obra literaria. Estos procedimientos alejan la obra de arte del extratexto histórico-social, pero mediatizan esa interrelación. Por ejemplo, Osvaldo Soriano, en su novela Triste, solitario y final, parodia el procedimiento y los personajes de las novelas policiales del escritor norteamericano Raymond Chandler.
  3. La alianza entre imaginación y crítica: la responsabilidad social del escritor radica en el uso creativo de su imaginación.
  4. La mitificación: la construcción de mitos es un procedimiento que permite conciliar diferentes tiempos y otorgarles simultaneidad.
El rescate de géneros caídos en desuso o considerados secundarios. Por ejemplo, Manuel Puig recoge la literatura de folletín en Boquitas pintadas y vuelve a ubicarla en un lugar central.

Los medios masivos de comunicación penetran con tal impulso en la sociedad, que también aparecen en la literatura. El cine y televisión aportan su singular estructura narrativa y temática. Por ejemplo, Manuel Puig rescata en su producción, no sólo temas cinematográficos, sino también procedimientos narrativos propios del cine, como en las novelas La traición de Rita Hayworth y Los ojos de Greta Garbo. En la literatura, también se refleja la temática de los films pertenecientes al road movie. Como en París, Texas del director Wim Wenders, y Strangers than paradise, de Jim mush, en los que el camino pasa a ser el protagonista.


Otros Procedimientos Narrativos

Además de los procedimientos citados, los escritores contemporáneos utilizan otros para construir sus relatos.

Entre ellos, podemos señalar:

Hiperbolización del procedimiento realista: la descripción es tan minuciosa que, en lugar de fortalecer la realidad, la anula casi por completo.

Creación de un lector propio: hay escritores que emplean un código tan particular y hermético que, en lugar de conectarse con el lector, crean un elemento de distanciamiento.

Uso permanente de la intertextualidad: muchas veces el texto, en su totalidad o en algunas de sus partes, se transforma en una reflexión.

Se citan autores y textos que pasan a formar parte del argumento mismo de la novela. Por ejemplo, este procedimiento es empleado por Ricardo Piglia en Respiración artificial.

Literatura "kitsch": el texto se transforma en un conjunto ecléctico de discursos provenientes de diferentes ámbitos, como la radiofonía, la política, el folletín, el cine, la televisión, los periódicos, etcétera.